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Los gallos de la braña [Opinión]

Dice un artículo publicado recientemente en LA NUEVA ESPAÑA que «para evitar la extinción del urogallo cantábrico hay que limitar la población de vacas y ciervos en los montes donde habita la emblemática ave». Y añade que «lo afirman los expertos que elaboraron el Documento técnico que establece las principales acciones a desarrollar para determinar la situación de los competidores para el urogallo (Teatrao urogallus cantabricus), que ha sido elaborado por técnicos de la empresa Asesores de Recursos Naturales y coordinado y revisado por los comités de gestión y científico del proyecto europeo LIFE+ Urogallo Cantábrico, en el que participa el Principado de Asturias». Conozco alguno de los expertos que piensan de esta forma, algunos de gran cualificación, pero también conozco otros expertos no menos cualificados que opinan lo contrario, incluso dentro del comité científico del mencionado proyecto Life. No me compete propiamente entrar en esta discusión como ecólogo, de los que ya está lleno el comité de estudio para el urogallo, sino que daré, como tantas veces, mi opinión que hibrida con y se nutre de mi experiencia en el monte con el ganado y con otros pastores.

El hábitat natural del urogallo en Europa está básicamente relacionado con dos de sus soportes tróficos más relevantes: los arándanos y los pinos. Sorprenderá a alguno que el área natural de dispersión del urogallo en nuestro entorno esté tan estrechamente relacionada con la presencia de alguna especie de pino, pues en Asturias no los tenemos de forma natural en nuestras montañas, pero el hecho es que el Principado es una excepción en cuanto al hábitat donde vive esta magnífica ave. Es, pues, digno de análisis comprobar qué ofrece esta tierra a cambio de las ácidas agujas de los pinos. No se trata de otras especies vegetales que resultan útiles a los urogallos, como el acebo, ya que también se encuentra en otros hábitats donde el ave depende del pino y del arándano. Y se me ocurre que el gallo obtuviera una serie de ventajas de nuestros ecosistemas silvopastoriles precisamente a través de una serie de beneficios indirectos que le aportaba la presencia en los puertos de una especie emblemática de nuestros montes, la que tanto cuesta aún reconocer al biólogo medio como parte de la naturaleza: el Homo pastorensis. Ya lo soslayan los expertos del informe mencionado antes cuando enumeran entre los factores que pueden estar acabando con el urogallo los «cambios en los usos tradicionales y de manejo del ganado».

En mi modesta opinión, basada en los conocimientos que ido adquiriendo del monte directamente y a través de los viejos pastores, que son los que más saben de ello, de mi propia formación académica y del sentido común, la presencia de pastores en los puertos resultaba muy beneficiosa para el urogallo. Si analizamos las gráficas de descenso en ambas poblaciones (urogallo y pastores), van parejas. Cuando en la Braña Gallones (y lo escribo separado para que se note mejor de dónde viene el nombre de esta mayada) había más pastores y más ganado, el urogallo era tan frecuente que era incluso un trofeo de caza para el que fuera capaz de disparar a este animal maravilloso. Cualquier viejo ganadero o vecino en la zona podrá corroborarlo, o si se prefiere se puede acudir a la Gran Enciclopedia Asturiana. Según una tesis doctoral sobre los movimientos de ganado en Asturias, la carga ganadera para ese y otros puertos próximos ha bajado notablemente respecto a los tiempos donde el urogallo se sentía desde la braña, aunque la proporción de ganado vacuno haya subido respecto a nuestra reciella. ¿Qué cambió, por encima del número de animales que pastan, en ese hábitat?

La respuesta está mencionada en el documento para el Life: el manejo ganadero. En los años setenta del siglo veinte, cuando comienza la decadencia pastoril en el área, los paisanos aún gestionaban el monte a la manera tradicional: hacían quemas controladas de matorral, y ejercían un control poblacional sobre predadores del urogallo y sus huevos (lobos, zorros, jabalíes, etc.). Sé que esta realidad repugna a los prejuicios de muchos, pero es lo que hay.

El control sobre el matorral aporta obviamente más proporción de pastizal apto para el ganado, rebajando la presión que éste hiciera sobre los arándanos (por cierto, un ramoneo de baja intensidad es favorable a su desarrollo), pero sobre todo favorecería una diversificación de los grados de desarrollo en que los brezos y las escobas pueden presentarse, lo cual favorece notablemente al urogallo. En Escocia una de las estrategias para mejorar el hábitat del urogallo consiste en la quema anual de amplias zonas de matorral, especialmente brezales; con ello se consigue que siempre haya en un entorno determinado zonas abiertas y zonas con matorral bajo, medio y alto, que satisfacen distintos requerimientos del ave. El proyecto Life que pretende resucitar a nuestros urogallos conoce esta necesidad, y promueve medidas en esta dirección en sus bases técnicas. Además, el control tradicional sobre los matorrales también mantenía claros muchos cantaderos, hoy mayormente cubiertos de matorrales homogéneos.

La identificación del ganado vacuno como principal enemigo es, pues, bastante poco certera, pues no se destacan las verdaderas claves. Eso sí, ayudaría mucho a restablecer el equilibrio perdido un control sobre el matorral que, además de los beneficios ya apuntados, devolviera la superficie de pasto perdida desde los años ochenta, apta tanto para el ganado como para los venados. Respecto a los ciervos, estos fueron reintroducidos entre los años 1953 y 1955 en el área que nos ocupa, después de que desaparecieran o casien el siglo XIX a causa seguramente de una caza excesiva, y en 1963 ya eran tan abundantes como para que se abriera la veda. El urogallo seguía siendo abundante en los años setenta. Ya que hasta el siglo XIX y desde hace miles de años convivieron ciervos, ganado y urogallos, con el debido equilibrio de predadores humanos y no humanos, la reintroducción del venado tampoco puede llegar a considerarse la causa del declive del faisán, como llamaban por aquí al gallo de monte.

Los prejuicios que existen en algunos ámbitos del ecologismo e incluso de la Ecología como ciencia, más que argumentos científico acertados, son los que desean ver unos montes donde siempre hubo ganado sin ganado. A cambio, un nutrido y creciente grupo de también expertos cada vez se está dando más cuenta del enorme valor que tiene la ganadería extensiva como garante del equilibrio ecológico de nuestros montes. No en vano, SEO Birdlife, organización nada sospechosa de que desdeñe la supervivencia y recuperación de nuestra espléndida ave, tiene alguno de los mejores defensores de la necesidad de la convivencia del urogallo con la ganadería, y de la conveniencia de ésta para aquél.

Una obviedad y media como colofón que pasa por encima de las presuntas «faltas de referencia para actuar» a las que aluden algunos expertos: recuperemos la gestión tradicional de nuestros puertos para recuperar la tradicional abundancia de urogallos. Y, «siguiendo el principio de precaución», alejemos de nuestros bosques a los expertos que quieren menoscabar o acabar con la ganadería tradicional.

Juan A. Valladares
Ganadero y doctor en Ecología

La Nueva España

Los ecologistas denuncian que la caza de ciervos no sirve para recuperar el urogallo

Los ecologistas asturianos denunciaron ayer que «la eliminación de ejemplares de ciervos desde el pasado mayo que lleva a cabo el Gobierno del Principado en varios espacios naturales y que tienen como supuesto fin la recuperación del Urogallo cantábrico, a la vista de los datos no ha dado resultado alguno más que la muerte de los ungulados, incluidas muchas hembras preñadas o con crías, vulnerando la disposición de vedas 2013/2014».

Una decena asociaciones ambientales de Asturias han querido incidir en que «se ha procedido con falta de coherencia, adoptando solo aquellas medidas que tienen menor repercusión en los fines a conseguir y dejando de lado aspectos particulares que sí se ha demostrado que inciden de forma determinante en el declive de la especie, como son los incendios forestales y generalizadas quemas de matorral que desertifican el suelo, las emisiones de gases a la atmósfera que aceleran el cambio climático o la excesiva carga ganadera que invade las zonas boscosas».

Los ecologistas cargaron también contra el diputado de Foro, Albano Longo, y calificaron de disparate su argumentación «basada en la catalogación del urogallo como cinegética». «La caza, tanto autorizada como furtiva, fue una de las causas de la precaria situación de viabilidad futura en la que se encuentran esta y otras muchas especies de fauna en el Principado», aseguraron los ecologistas, que agregaron que «despachar la defensa del urogallo cantábrico promoviendo la caza sobre la especie, además de demostrar una carencia absoluta de sensibilidad ambiental, supone un desconocimiento alarmante de los aspectos básicos de la etología de la especie y es ponerla mas al borde de la desaparición de lo que ya esta en la Cordillera», finalizaron.

Los ecologistas apoyan que la gestión de Picos de Europa vuelva al Estado

Los principales grupos ecologistas del país participaron la semana pasada en el Consejo Asesor de Medio Ambiente para conocer de primera mano el contenido del borrador del ante proyecto de Ley de Parques Nacionales.

Aunque la mayor parte de los responsables de estas organizaciones consideran que la actual gestión de estos espacios nacionales, hoy en manos de las comunidades autónomas, no es la más adecuada para garantizar su estado de conservación, todos coinciden en que la modificación de esta norma «no es necesaria», y mucho menos en los términos en los que ha sido redactada.

Caza Picos Europa Asturias

«Son muchos los elementos que nos preocupan de este texto», manifestó Theo Oberhuber, coordinadora de campañas de Ecologistas en Acción, que criticó que el Ministerio justifique la reforma de ley en la búsqueda de una mayor conservación al tiempo que propone permitir la navegación en los Lagos de Covadonga, en Picos de Europa, los vuelos sin motor, en el Guadarrama, o la caza en muchos otros espacios. «Está muy orientada a buscar la rentabilidad de los parques, no la conservación, y no cierra definitivamente la puerta a la caza, sino que la justifica como un control de población». Además, apunta a que el Ministerio propone buscar financiación entre empresas privadas para hacer actividades turísticas en los parques.

Participación del Estado

Por lo que se refiere a una mayor participación del Estado en la gestión de estos espacios protegidos, Ecologistas en Acción, considera que es uno de los pocos puntos en los que sí están de acuerdo, ya que considera que el actual modelo de gestión autonómico es «muy deficiente», como es el caso concreto de Picos de Europa. «En este espacio, codirigido por tres autonomías diferentes, hemos asistido a como cada una de ellas vela por sus intereses particulares sin tener en cuenta la gestión integral del parque». Oberhuber señala como ejemplo la gestión del conservación del lobo, que «es un auténtico desastre en Picos de Europa, ya que mientras en una comunidad se le pone radiomarcaje para su estudio y conservación, como es el caso de León, en Asturias, los mismo guardas del parque matan a ese mismo animal porque es una amenaza para el ganado», en alusión al malogrado lobo Marley, abatido el año pasado.

De todos modos, la coordinadora de programas de Ecologistas en Acción se muestra dispuesta a colaborar con el Ministerio de Agricultura, Medio Ambiente y Alimentación para mejorar la reforma de esta ley,

Por su parte, Enrique Segovia, director de Conservación de WWF España, se mostró claramente a favor de un reparto competencial entre el Estados y las comunidades autónomas, tal y como sugiere la reforma, para mejorar la gestión de los parques y reforzar la Red Nacional de Parques Nacionales. «Aunque en principio no estamos de acuerdo con la reforma de esta ley, sí consideramos que hay despejar esta pelea que hay entre el Gobierno y las comunidades autónomas por la gestión de los parques», considera Segovia, que apunta que «la Red debe tener una visión mucho más global para preservar las joya de la corona de España que vienen a ser nuestros, en lo que a medio ambiente se refiere, nuestros parques nacionales». En este sentido asegura es necesario «romper esta batalla y definir el papel de cada uno». El responsable de WWF denunció que la nueva ley pretende extender una serie de actividades impropias en un parque nacional bajo el apelativo de «actividades tradicionales».

Agroganadería prohíbe la caza en los terrenos de la estación de Pajares

La nueva zona de seguridad de caza afecta a casi 300 hectáreas, es decir toda la superficie que aprovecha la estación invernal de Valgrande-Pajares en Lena.

La Consejería de Agroganadería ha aprobado la creación de esta área que prohíbe la caza por «motivos de estricta seguridad hacia personas, bienes y seguridad del tráfico». De este modo, la zona queda excluida de la Reserva Regional de Caza de Somiedo y pasa a ser Terreno de Aprovechamiento Cinegético Común; esto es que, en ocasiones especiales y de necesidad, como pueda ser la superpoblación de una especie concreta, se puede autorizar la caza de forma muy limitada y controlada por la Administración regional.

El Principado ha estipulado que el terreno está ocupado en casi toda su totalidad por las instalaciones e infraestructuras de la estación de esquí, «con un uso muy elevado durante todo el año. Durante gran parte del período que comprendería la temporada de caza menor, este territorio estaría cubierto de nieve, no pudiendo ejercerse la actividad cinegética».

Y es que además de la actividad propia del invierno, son muchos los turistas que se acercan hasta la zona en verano aprovechando que funciona el telesilla para subir hasta la cumbre. Este año, el servicio es gratuito ya que solo se puede ofrecer la posibilidad de subida, teniendo que hacer el descenso a pie.