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Miles de cazadores vascos celebran en Dima su fiesta anual

Alrededor de 100.000 personas, según la Asociación para la Defensa del Cazador y del Pescador (Adecap), se han dado cita este domingo en las campas de Zumeltza de Dima para celebrar la vigésimo primera edición del Día del Cazador.

Concursos de perros, carreras de caballos, demostraciones de cetrería y numerosos puestos exhibiendo las novedades del mercado en materia de armas y municiones han atraído las miradas de miles de aficionados procedentes de toda Euskadi.

Su voz volvió a oírse clara de la mano de su presidente, Juan Antonio Sarasketa, que en esta ocasión más que de reivindicaciones habló de logros que en los próximos meses verán la luz. Se trata de la Ley de Montes que podría estar aprobada a finales de año y supondrá entre otras materias más tiempo para la contrapasa, y el Listado de Buenas Prácticas Agrícolas que estará listo el próximo mes.

También estuvieron presentes los jóvenes de Adecap-Gaztea, prueba de un relevo generacional activo y de cuyas filas han salido los recién nombrados presidentes de la Federación de Caza Vizcaína y Alavesa, Iker Hidalgo e Iker Ortiz, respectivamente. Junto a Sarasketa, la diputada de Agricultura en Bizkaia, Irene Pardo, y representantes de Gobierno vasco, fueron partícipes del homenaje tributado a una decena de cazadores y pescadores que han trabado por el fomento de este deporte, alguno de los cuales falleció en el último año practicándolo.

Alemanes y húngaros buscan en la sierra de Almería al macho montés

La caza mayor es cada vez más un negocio e incluso una forma de vida para muchos titulares de cotos privados o aficionados a la actividad de la provincia de Almería.

Así lo han manifestado a Diario de Almería las propias sociedades de cazadores, quienes aseguran que a pesar de la crisis económica que estamos viviendo “cada vez son más las personas que se interesan por venir a las sierras de Almería a cazar un trofeo o a disfrutar de alguna de las modalidades que se ofrecen a lo largo del año”.

Pero no solo son aficionados de la provincia, de Andalucía o españoles los que se hacen con alguno de los recechos, batidas o monterías que subasta cada año la Junta, sino que cada vez son más los extranjeros que acuden en busca de las mejores reses. Unos porque han escuchado hablar maravillas a compañeros y amigos suyos que ya han tenido la experiencia de cazar en la Sierra de Los Filabres (la única donde actualmente se practica la caza mayor), y otros atraídos por la publicidad que difunden las sociedades de cazadores o empresarios que se quedan con las cacerías para después volver a venderlas a precios incluso más altos que los que pone la administración.

Alemanes, húngaros y franceses son los ciudadanos de la Unión Europea que habitualmente viajan hasta los pueblos del interior de la provincia para hacerse con los mejores trofeos. De hecho, según indicaron desde la Delegación de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, la temporada que acaba de concluir los cazadores de trofeos de macho montés han sido exclusivamente ellos, mientras que los de ciervo, que suelen ser más económicos, en su mayoría han sido adjudicados a cazadores nacionales, las monterías a andaluces y las batidas, que es la modalidad más barata, a aficionados de la casa, es decir, de la provincia.

La caza mayor desde siempre ha sido un deporte, como suelen decir en el argot cinegético “de alto standing”. Los precios no son nada asequibles a pesar de que se han reducido considerablemente en los últimos años debido a las dificultades económicas. Aunque las cifras pueden variar de un año a otro, según los datos que ha facilitado la propia Delegación, esta temporada la administración se ha embolsado la friolera de más de 110.000 euros con la venta de estas cacerías que tan atractivas son para ciudadanos con títulos de cónsul, ministros, grandes empresarios o incluso marqueses, que han estado en Los Filabres y han vuelto a sus países con la voluntad de volver el próximo año.

En la temporada 2012/2013 los trofeos de macho montés se adjudicaron a un precio medio de 4.500 euros cada uno, dependiendo de la puntuación que haya alcanzado la cuerna. Sin ir más lejos, uno de los que fueron abatidos en fue catalogado medalla de oro y su precio ascendió hasta los 6.000 euros.

La Delegación de Medio Ambiente informó que este año se han subastado en la modalidad de rececho, cuatro trofeos de cabra montés, cinco selectivos (machos con defectos como cojera, cuerna defectuosa…) y nueve hembras, lógicamente a un precio más económico, que ronda entre los 800 y 120 euros respectivamente. También se han abatido nueve trofeos de ciervo a un precio medio de 1.300 euros, así como 12 selectivo de ciervo por 700 euros y doce hembras con una tarifa de 100 euros. Uno de los ciervos de mayor tamaño abatidos fue catalogado medalla de bronce por la grandiosidad de su cornamenta.

En la modalidad de batidas se han celebrado nueve, en las que se han cazado 201 jabalíes y 135 ciervas. Han sido también tres monterías en las que se han abatido 45 ciervos, 18 ciervas y 85 jabalíes, en manchas de terreno público emblemáticas por sus buenos resultados como son el Barranco del Agua, Arroyo Verruga, La Orapla, El Chortal o Los Barrancones.

La pasada temporada, según indicó a este periódico el jefe del departamento de Caza y Pesca de la Junta, el tamaño de las manchas a abatir en batidas y monterías fue de unas 900 hectáreas y la disposición de las armadas de cazadores fue de unas 60 personas. El precio por puesto oscila en las batidas entre los 120 y los 400 euros, mientras que en las monterías las tarifas se elevan a los 350 o 400 euros.

Los recechos, monterías y batidas se adjudicaron a un total de seis sociedades de cazadores, que se han encargado de revender los puestos por su cuenta. Eso sí, son los técnicos de la Junta los que se encargan de vigilar a las reses, contratar las realas de perros, realizar las siembras y preparar la señalización, así como de mejorar el hábitat de los animales, lo que conlleva un gasto que “prácticamente se sufraga con el beneficio que se obtiene de las cacerías”, como aseguraron desde la propia Delegación Provincial.

La caza mayor aún no es un revulsivo especialmente sobresaliente para los pueblos del interior de Almería, pero sí es un complemento para el desarrollo económico. Tanto es así que son muchos los que ya se aventuran decir que “en un futuro, cuando España salga de la crisis económica, la caza reportará a las zonas rurales unos ingresos tan suculentos que los ciudadanos adaptarán sus negocios y modo de vida al mundo de la caza, con comercios enfocados a esta temática, gastronomía e incluso fábricas de productos como embutidos o empresas de taxidermia y disecación de trofeos”.